débil y lentamente a mis manos,
mis ojos, mi cuerpo, declarando:
¡aún estoy viva¡
Mientras pueda ver, mirar, sentir,
percibir la luz del sol,
sabré existe otro amanecer.
Que mi sueño ha terminado,
y es hora de caminar,
de levantarse y avanzar.
Mientras sienta el tibio hermano Sol,
al espíritu del viento que me envuelve;
mientras perciba tras mis párpados cerrados,
la luz del nuevo día...
¡me levantaré¡
No será la noche la que me atrape en sus redes,
con la mágica luna que danza mis melancolías,
ni la invitación a suspirar por la lejanía;
la que me tenga atada de por vida.
No será el dolor inmenso;
que atravieza mi cansado corazón,
el que me detenga de cumplir mi misión;
ni el que me haga olvidar el verdadero amor.
Estas amarguras que me hacen de gran estatura;
éstas mis arenas de mis idas primaveras,
estas sales que me hacen playa eterna,
donde tu sal y la mía,
se unen en oleajes
que no forman sincronía,
ya tantos años de idas y venidas.
Todo se irá disipando como la noche oscura,
mientras salga el sol de mi cada día,
podré decir...¡estoy viva¡
y mientras viva, seguiré sintiendo,
la fuerza de mi madre tierra,
el espíritu de los volcanes que me rodean,
los espíritus de los árboles,
que mis cansados ojos colorean,
el espíritu de los que duermen,
el espíritu de mis raíces...
me levantaré con ellos,al clarear el día...
cuando salga el sol
y mientras salga el sol.
Lucia/copyright©
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