Tú me invitas, me llamas, me susurras al oído....
que movilice la estructura regalada;
más no comprendes que estacionada,
sin energía se encuentra hoy este soma,
que si no estuviese despierta, parecería muerta.
Acaricias las onduladas lomas,
despeinas mis canas,
lames mis arrugas y secas mi llanto.
Yo quisiera acompañarte,
ir lejos de tu mano,
recorrer las copas de los árboles,
que bailan frente a mis ojos.
Quisiera mirar el mundo muy pequeño,
y sentirme tan liviana;
mecerme con las espigas verdes
de los trigos que llenan estos campos.
Pero no puedo tomar tu mano,
tan sólo puedo sentirte,
igual que los amores lejanos,
igual que los amores pasados.
Eres tan libre, invisible y fuerte,
así como mi corazón.
Sigue cantando a la vida,
que yo seguiré viendo tu paso,
cuando besas a las flores,
cuando me miras a los ojos,
y secas sus aguas y ríos.
Lucia/copyright©








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